Ushebti egipcio para Jaemwaset, Imperio Nuevo, Din. XIX, reinado de Ramses II, 1279-1213 a.C.

DESCRIPCIÓN
Jaemuaset fue un príncipe de Egipto. Cuarto hijo del faraón Ramsés II. Esta figura ushebti es representado como obrero, puesto que empuña dos azadas para trabajar en los campos de Osiris del Más Allá. Va tocado con la peluca corta de la que sobresale una trenza en el lado derecho. Luce un barba osiríaca rizada, terminada en una cerrada curva hacia delante. De su mortaja momiforme que cubre todo el cuerpo, únicamente sobresalen las manos que, cruzadas sobre el pecho, sostienen las herramientas agrícolas ya mencionadas. Sobre el cuerpo tiene un registro vertical de escritura jeroglífica. Esta inscripción horizontal se traduce: “Que sea iluminado el Osiris (sacerdote) Sem de Ptah, Hijo de Rey, Jaemuaset, justo de voz”. Jaemuaset fue un príncipe de Egipto. Cuarto hijo del faraón Ramsés II y el segundo de su segunda Gran Esposa Real, la reina Isis-Nefert. Es el mejor conocido de los hijos de Ramsés, ya que sus contribuciones a la sociedad egipcia fueron recordadas durante siglos. Ha sido descrito como el primer egiptólogo debido a sus trabajos en la identificación y restauración de edificios históricos, tumbas y templos. Fue Sumo sacerdote de Ptah y, al final de su vida, gobernador de Menfis y príncipe heredero. Murió a los 56 años de edad, en el año 55 del reinado de su padre. Su tumba está probablemente en Saqqara, donde se encontraron algunos restos que pueden pertenecer a la misma. Su tumba fue encontrada por el egiptólogo francés Auguste Mariette durante la primera exploración del Serapeum de Saqqara, entre 1851 a 1853. Tuvo que volar con explosivos una gran roca, y descubrió un ataúd intacto, con la momia cubierta con su máscara de oro y joyas que contenían su nombre: Jaemuaset hijo de Ramsés y constructor del Serapeum". Estos restos se han perdido, y los egiptólogos creen que esa no era la tumba de Jaemuaset sino los restos de un toro Apis convertido en una forma humana para asemejarse a la del Príncipe. Pero realmente es conocido por sus funciones sacerdotales y de restauración de templos y santuarios. Se convirtió en sacerdote de Ptah en Menfis, siendo el Sumo sacerdote Huy. Durante su etapa como sacerdote participó en diversos rituales, como el entierro de los toros Apis en el Serapeum de Saqqara. Remodeló el Serapeum, construyendo una galería subterránea con varias cámaras funerarias que permitieran el entierro de varios toros Apis. Cuando fue Sumo sacerdote, amplió el templo de Ptah en Memfis, como atestiguan varias inscripciones. Jaemuaset restauró los monumentos de anteriores reyes y nobles, no en vano el Sumo sacerdote de Ptah era el Maestro de los Artesanos. Textos con datos sobre la restauración se han encontrado en la pirámide de Unis en Saqqara, la mastaba de Shepseskaf, el templo solar de Nyuserra, la pirámide de Sahura, la pirámide escalonada de Zoser, y la pirámide de Userkaf. También restauró una estatua del príncipe Kauab, hijo de Jufu, e inscribió en el trono de la misma su nombre y el trabajo realizado. Auguste Mariette, encontró en el Serapeum figuras ushebti de Khaemwaset en piedra caliza, esteatita y fayenza, que hoy se conservan en el Museo del Louvre. Estos ushebtis y los pertenecientes a otros personajes reales del reinado de Ramsés II, así como altos sacerdotes de Ptah en Menphis, han salido a la luz a mediados del siglo XIX e inicios del XX conservándose en colecciones particulares y en museos como el Antiken Museo de Basilea, el Museo Real de Bruselas, y el Museo Nacional de Antigüedades de Lieden. Los ushebtis se modelaban partiendo de un original bivalvo. Luego se eliminaba la rebaba de la junta, y cuando la pasta estaba todavía húmeda se retocaban los detalles de la imagen y se distribuían los registros sobre los que se grababan los signos de la escritura. Esto hace que cada ushebti sea único, aun usando un mismo molde. Los ushebtis, un término egipcio que significa “los que responden”, eran unas figuras que representaban al propio difunto; aparecieron en el Imperio Medio y se popularizó su uso durante el Imperio Nuevo, formaban parte del ajuar funerario. Sobre su cuerpo se colocaba el capítulo VI del Libro de los Muertos, referente a estas figuras, o una versión muy simple con el nombre y títulos del difunto. Su uso permitía al propietario disfrutar en el Mas Allá y el ushebti actuaba a modo de obrero, substituyendo a su dueño en el trabajo de los campos Aaru, el paraíso egipcio, ya que los egipcios pensaban que los espíritus de estas figuran trabajarían para ellos en la otra vida y obtener así su sustento. Los ushebtis colocados en el ajuar eran 365 figurillas, una para cada día del año. Además podían añadirse 36 capataces, que comandaban cada una de las cuadrillas compuestas por 10 trabajadores, para evitar así posibles revueltas. Estas figuras podían estar dispuestos en una caja de madera destinada a ese fin, o en muchos casos colocados de forma grupal en un lugar cercano al sarcófago. En Época Tardía estas figurillas fueron elaboradas masivamente, incrementándose su número y uso en las tumbas de dicho periodo.  


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