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Pélice apuliana de figuras rojas, Siglo IV a.C.

Conservación:  Buenas condiciones
Material:  Cerámica
Dimensiones:  15 cm
Procedencia:  Adquirido en casa de subastas, Francia, 2026

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La escena principal representa a una ménade, seguidora del dios Dioniso, en un estado de calma o ritual. En la cerámica apulia de este periodo, es común representar ménades o figuras femeninas portando objetos rituales como coronas, espejos o cajas de cosméticos (cista). La figura sostiene una corona (símbolo de victoria o festividad) y lo que parece ser un fardo de lino (posiblemente relacionado con rituales dionisíacos o domésticos).

La escena del anverso muestra a una ménade o figura femenina en movimiento (posiblemente danzando), lo cual es característico del repertorio dionisíaco. Viste un quitón largo con pliegues marcados que sugieren dinamismo. El cabello está recogido en un sakkos (cofia decorada).  Sostiene en su mano izquierda un tympanon (pandereta), instrumento central en los ritos de Dioniso [5]. En su mano derecha (extendida hacia atrás) parece llevar una corona o guirnalda.

El cuello presenta una banda de ovolo o lengüetas, un motivo ornamental clásico en los bordes de la cerámica griega. Bajo las asas es habitual encontrar grandes palmetas que sirven para separar las escenas de cada lado del jarrón.

Originalmente diseñados para almacenar líquidos como aceite o vino, los pélikes de Apulia tan elaborados solían tener una función funeraria, depositándose en las tumbas como parte del ajuar para acompañar al difunto en el más allá.

El pelike es una forma cerámica que alcanzó su máxima expresión en los talleres de la Magna Grecia, específicamente en la región de Apulia, durante el siglo IV a.C. A diferencia de las grandes ánforas, el pelike destaca por su base ancha y estable, lo que facilitaba su uso cotidiano para el almacenamiento de líquidos como aceite o vino. No obstante, en el contexto apulio, estas piezas trascendieron su función utilitaria para convertirse en objetos de carácter votivo y funerario. Su decoración de figuras rojas, que a menudo representa ménades y motivos dionisíacos, simbolizaba la conexión con el ciclo de la vida, el renacimiento y el ritual, sirviendo como ofrendas en las tumbas para acompañar al difunto.

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