loader image

Máscara funeraria egipcia de madera policromada, Período Tardío, 664-332 a.C.

Conservación:  Buen estado
Material:  Madera
Dimensiones:  23,5 cm
Procedencia:  Adquirida en casa de subastas, Francia, 2026

Price:

Consultar

La máscara presenta una estilización idealizada del rostro humano, característica del arte funerario egipcio, donde no se buscaba un retrato fiel, sino una imagen divina y joven del difunto. Los ojos son grandes y almendrados, perfilados con líneas negras gruesas que imitan el kohl. Las cejas están marcadas con una línea horizontal simplificada. La nariz es recta y prominente, tallada en el mismo bloque de madera. Los labios cerrados y finos, muestran una expresión serena y eterna. Se conservan restos de pigmentos naturales sobre una capa de preparación blanca. Los tonos terrosos en la frente sugieren las bandas de una peluca o el inicio de un tocado.

Durante el Periodo Tardío, estas máscaras de madera eran elementos esenciales del ajuar funerario de las clases medias y altas. Se colocaban directamente sobre el rostro de la momia o se incorporaban a la estructura del sarcófago.

La máscara servía como un “sustituto” del rostro físico. Según la creencia egipcia, el Ka (la fuerza vital) y el Ba (el alma) debían reconocer el cuerpo del difunto para poder regresar a él. Sin un rostro identificable, la existencia en el más allá estaba en peligro.

La madera, al ser un material orgánico pero duradero, simbolizaba la regeneración. A menudo se cubría con una fina capa de yeso para permitir una pintura más detallada que imitara materiales más costosos como el oro.

La Dinastía XXVI, también conocida como el Periodo Saíta, marcó una etapa de intenso nacionalismo cultural y recuperación de las tradiciones tras siglos de dominio extranjero. Durante esta época, los artesanos egipcios miraron deliberadamente hacia el pasado —especialmente hacia el Reino Antiguo y Medio— para rescatar un estilo artístico más sobrio y disciplinado. En la producción de máscaras funerarias como esta, se observa una transición hacia formas más naturalistas pero idealizadas, donde la madera policromada sustituyó en muchos contextos a los metales preciosos debido a la reorganización económica del imperio. Este “renacimiento” no solo buscaba la belleza estética, sino que intentaba reafirmar la identidad egipcia y garantizar, mediante el rigor ritual, la continuidad del orden cósmico (Maat) frente a la inestabilidad política de las fronteras.

Ir arriba