Cabeza romana de Menandro en mármol, S. I-II d. C.
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Descripción
Este es un retrato de Menandro basado en un griego original de alrededor del año 300 a. C. Sus labios se curvan en las comisuras, tiene los pómulos altos, los ojos grandes y almendrados bajo una línea de cejas fruncidas, la frente arrugada y el cabello cae en horribles rizos característicos a la izquierda de la frente.
Menandro fue un renombrado dramaturgo griego antiguo que vivió durante el periodo helenístico, alrededor de los siglos IV y III a. C. Nacido en Atenas, Menandro se convirtió en uno de los dramaturgos más célebres de su época y dejó una huella imborrable en el mundo del teatro.
En el año 49 a. C., César se encontraba ante el río Rubicón, contemplando la posibilidad de cruzarlo con su ejército, lo que suponía una violación directa de la ley romana. Con gran determinación, exclamó: «Alea iacta est», que significa «la suerte está echada». Esta frase simbolizaba que se había tomado una decisión definitiva e irreversible, lo que desencadenó una guerra civil y alteró el curso de la historia romana.
Pero una de las citas más famosas del mundo no era originalmente de Julio César, según Plutarco, la frase real que usó al cruzar el Rubicón era una cita en griego de la obra de Menandro Arrhéphoros, con un significado diferente: «¡Que se eche la suerte!».
La importancia de Menandro no radica solo en sus logros teatrales. Sus personajes realistas y cercanos, junto con su habilidad para contar historias, lo han convertido en una figura perdurable en la historia del teatro. Sus obras siguen siendo un testimonio del poder atemporal de la comedia y su capacidad para iluminar la condición humana.

















